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Cádiz, Andalucía, Spain
"Ab origene one semper fidelis, in perpetuam, semper et ubiquem Gades. Qui poters capere, capiat"

sábado, 26 de marzo de 2011

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La Alameda de Apodaca

 
Actualmente se denomina así a la zona de jardines comprendida entre las calles Fermín Salvochea y Ustáriz. Se inicia junto a las Murallas de San Carlos y termina frente a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en el Baluarte de la Candelaria.
Antiguamente se conocían estos terrenos  por Caletilla de Rota, formando parte del Campo de la Jara; antes de existir la muralla, aunque a bastante nivel del mar, podía bajarse por las escabrosidades de la roca hasta la pequeña caleta donde en su tiempo estuvieron ubicados los Baños del Carmen.
La antigua Caletilla de Rota se transformó en 1617 en una primera alameda más amplia que la actual.
Entre 1750 y 1754 se construyó un Paseo formado por tres calles, divididas por hileras de árboles. Fue construido por solicitud del gobernador Excmo. Sr. D. Juan de Villalba, teniente general de los reales ejércitos, con el producto de varias corridas de toros organizadas para tal menester. A su final estuvo colocada una estatua y una fuente de Hércules, que en tiempos estuvo en la antigua Plaza de la Corredera[1], que estaba construida en mármol de Carrara y fue construida en 1644 siendo gobernador don Íñigo Manrique de Lara, conde de Frigiliana, mayordomo mayor de la Reina esposa de D. Felipe IV. Para preservar la Alameda, el gobernador prohibió para siempre el avance o construcción de nuevas casas.

En 1771, debido al abandono en que se encuentra el lugar se propone el arreglo de los pilares y pavimento que, con la caída de las aguas y el tránsito de coches, precisa una urgente reparación. En 1778 se precisaba reparar el pavimento de las dos calles por la que transitaban los coches. La calle peatonal intermedia carecía de pavimento sólido y seguro, lo que provocaba cierta incomodidad a las numerosas personas que acudían en todas las épocas del año. Los bancos en su mayoría estaban hundidos y los pilares que sostenían los respaldos en mal estado.
Hacia 1836 se convirtió el Paseo en un jardín, según el gusto de la época, siendo alcalde D. Ángel María Castriciones, y se terminó en 1843, por D. Javier de Urrutia. El arquitecto fue D. Juan de la Vega. En esos trabajos se ocuparon a los deportados carlistas que habían sido recluidos en Cádiz.
Estaba dividida en tres trozos: dos salones (uno alto y otro bajo) y en medio un trecho más angosto que conservaba el ancho de la calle principal de la antigua Alameda. Consistía en un Salón Bajo de 56 pies de ancho por 282 de largo[2], limitado por asientos de mármol con respaldo de hierro en uno y otro lado; dos hileras de árboles formaban las tres calles del paseo, cuyo ingreso principal era por una escalinata de mármol, cómoda y bien calculada. A continuación había dos pequeños jardines, cuyas portadas estaban formadas por pilares de piedra. Cada jardín tenía su fuente saltador, muy pequeñas, que recibían el agua por una cañería subterránea desde un depósito elevado en el ex convento de San Francisco, al que se subía mediante bombas. Los jardines estaban rodeados por un barandaje de hierro, embutido de trecho en trecho (4 varas[3]), en pilares octogonales de piedra franca, que terminaban en vasos etruscos. Entre ambos queda una calle central para el paseo, provista de cómodos asientos corridos, de 210 pies de largo por 28 de ancho[4]. El pavimento de este y del anterior era de arena, regada con el agua del mar y apisonada fuertemente hasta quedar reducida a una masa consistente y suave.
A continuación empezaba el Salón de Cristina o Alto, llamado así en honor a la Reina gobernadora, elevado tres pies sobre el nivel de los otros, de 250 pies de largo y 50 de ancho[5], circuido de asientos de losas de mármol, con espaldares de hierro fundido, formando óvalos enlazados, y teniendo su entrada por cuatro escalinatas, también de mármol, decoradas con pedestales que contenían estatuas de plomo y cinc. En vez de ángulos, a este paralelogramo se le hicieron cuatro semicírculos salientes que además de hacerla más hermosa, servían como miradores hacia la bahía gaditana. Cuatro jardincitos muy pequeños, cerrados por una verja de madera y colocados entre los semicírculos y las escalinatas laterales, concluían el paseo, al cual, como a los anteriores, rodeaban robustos y frondosos árboles.
En el lugar donde estuvo la fuente y estatua de Hércules se colocó una estatua de Lucio Moderato Columela, vaciada en plomo por D. José de Vilches. También se situó en el mismo lugar una sencilla y elegante fuente de mármol, que estuvo en el patio del ex convento de San Francisco.
Es el 17 de junio de 1856 cuando se pasó a denominar Alameda de Apodaca[6], en honor de D. Juan Ruiz de Apodaca y Elisa, almirante de la Armada, nacido en Cádiz en el siglo XVIII y que consiguió la concesión del puerto franco a su ciudad natal.
Entre 1893 y 1895 se eliminarían las verjas y los asientos, quedando transformada en un jardín inglés. Próximo a la calle de Buenos Aires existía un pequeño montículo que estaba formado por la bóveda de un acuario que fue necesario cegar por su excesivo gasto.
Es entre 1926 y 1927, siendo alcalde de Cádiz D. Agustín Blázquez, cuando adquiere su actual fisionomía debido a la reforma realizada por el arquitecto sevillano D. Juan Talavera y Heredia, quien realiza el jardín sevillano según los cánones regionalistas vigentes en la época de la Exposición Iberoamericana, utilizando profusamente la cerámica vidriada y la forja, destacando el diseño de las farolas[7]. Está constituida por una serie de parterres de distintas formas que van delimitando plazoletas que se distribuyen con una cierta simetría respecto a lo que se podría considerar el centro del recinto, que es una placita ocupada por un gran monumento al Marqués de Comillas, fundador de la Compañía Trasatlántica, inaugurado en 1922 y obra del escultor catalán D. Antonio Parera Saurina. De ella parten a derecha e izquierda sendos paseos cubiertos con pérgolas, que desembocan en amplias plazas rectangulares, de las que a su vez, sale un pasillo que conduce a otras octogonales. Por último, en los extremos de la Alameda las plazoletas son ovaladas.
En 1926 se colocó junto a la fachada del Baluarte de la Candelaria una fuente ornamental realizada por el escultor valenciano Mariano Benlliure. Años después dicha fuente fue trasladada al interior del Parque de Genovés.
El 1 de julio de 1938, se aprobó el emplazamiento de la Cruz de los Caídos, que se llevó a cabo dando frente al mar y a la calle Santiago Terry. Fue retirada el 30 de abril de 1987.

La acera exterior de la Alameda recibe sombra de varios ejemplares de plátanos (Platanus hybrida). Los setos de los parterres de este lado de la Alameda son de tuyas (Thuja orientalis), mientras que en las zonas más internas y en los situados hacia el mar, son fundamentalmente de aligustre (Ligustrum vulgare), entremezclados a veces con pitósporos (Pittosporum toriba) o con transparentes (Myoporum acuminatum). Entre el medio centenar de especies distintas que albergan los jardines destacan, fundamentalmente, dos ejemplares centenarios de ficus (antes se pensaban que eran de la variedad Ficus macrophylla, pero ahora se piensa que son de la variedad Ficus magnolioides). Al parecer, fueron traídos de Sudamérica junto con el ejemplar que existe frente a la playa de La Caleta a principios del siglo XX. También existen dos árboles muy raros de encontrar en otros jardines de Cádiz: un chirimoyo (Annona cherimola) y  dos ejemplares de ombú (Phytolacca dioica).


[1] Actual Plaza de San Juan de Dios.
[2] Equivalentes a 15,60 m por  78,46 m.[1][3] Equivalentes a 3,34 m.
[4] Equivalentes a 62,1 m por 8,27 m.
[5] Equivalentes a 0,88 m de elevación, 73,92 m de largo y 14,78 m de ancho.
[6] Hasta entonces se denominaba simplemente Alameda.
[7] Según parece, al ver finalizada su obra, Juan Talavera exclamó: «Esto no lo hay en el mundo; en Sevilla existe el jardín igual, aunque en mayor extensión, pero le falta este balcón al mar, que es la admiración de quien lo ve».


Bibliografía

1--ALONSO DE LA SIERRA FERNÁNDEZ, JUAN y ALONSO DE LA SIERRA FERNÁNDEZ, LORENZO. 2003. Cádiz artística y monumental. Madrid : Sílex, 2003.
--ARRIAGA GARCÍA, OLGA, y otros. 1999. Paseo Botánico por la Ciudad de Cádiz. Cádiz : Quorum Libros Editores, 1999.
2--C.E.M.M.J.D. 1824. Compendio Histórico descriptivo de la M. N., M. L. y M. H. Ciudad de Cádiz. Cádiz : Imprenta de Hércules, 1824.
3--CARO QUESADA, Mª JOSEFA S. 2000. Plazas y Jardines de Cádiz. Cádiz : Diputación Provincial de Cádiz, 2000.
--GONZÁLEZ MARTÍNEZ, ADOLFO y PAZ PASAMAR, JORGE A. 1984. Paseo por Cádiz. Visita a la ciudad según sus coplas. Cádiz  : Ingrasa, 1984.
4--GUTIÉRREZ LÓPEZ, CONSTANTINO. 1994. Compendio de la Ciudad de Cádiz. Autoridades durante el siglo XX, eclesiásticas, civiles, militares y universitarias. Avenidas, calles y plazas. Cádiz : s.n., 1994.
5--JIMÉNEZ MATA, JUAN y MALO DE MOLINA, JULIO. 1995. Guía de Arquitectura de Cádiz. Sevilla : Consejería de Obras Públicas y Transportes, 1995.
6--MADOZ, PASCUAL. 1845-1850. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Andalucía: Cádiz. Madrid : s.n., 1845-1850.
7--RUIZ NIETO-GUERRERO, MARÍA DEL PILAR. 1999. Historia Urbana de Cádiz. Génesis y formación de una ciudad moderna. Cádiz : Caja San Fernando, 1999.
8--SMITH SOMARIBA, GUILLERMO. 1913. Calles y Plazas de Cádiz. Apuntes acerca del origen de sus nombres y de sus variaciones. Cádiz : Imprenta de Manuel Álvarez, 1913.

1 comentario:

  1. Alameda de Apodaca, escenario de mis travesuras y aventuras desde niña, la conozco como la palma de mi mano ¡Qué de gratos recuerdos!
    Muy logrado el documento.
    ¡¡¡Enhorabuena!!!

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